Recientemente los altos mandos de las autoridades sanitarias han optado por desechar nuestro tan amado expediente clínico de papel y lo han empezado a sustituir por un formato electrónico que supone brindarnos (o a ellos?) una buena cantidad de ventajas para la práctica médica.
Este cambio promete brindar más seguridad en el suministro del cuidado de la salud y mejorar considerablemente la calidad en la atención al paciente.
Algunas de las ventajas que supone nuestro cambio al expediente electrónico son las siguientes:
- ahorro de papel y de artículos de oficina
- ahorro de espacio y adiós a los terribles archiveros desorganizados
- los consultorios se pueden aprovechar más para darle espacio al equipo médico y para la comodidad tanto del paciente como del doctor
- ahorro de personal que se encarga de archivar y transportar los documentos
- brinda una mayor seguridad, más aún con los backups, pues los archivos de papel eran fácilmente extraviados, robados o perdidos en accidentes.
- si es habilitado, es posible acceder al archivo desde otro lugar que no sea el consultorio u hospital
- Todos estos beneficios nos hacen preguntarnos por qué entonces hay tantas personas en contra de los expedientes electrónicos, si es que resultan ser así de maravillosos.
- Pues bien,
- Tal vez la maravilla más grande que nos brinda el expediente electrónico es que por fin podremos entender a la perfección todo lo que está escrito en el y no perdernos entre los jeroglíficos que algunos de nuestros colegas escriben.
Sin embargo, y como no todo puede ser color de rosa, también existen una serie de desventajas de que traslademos nuestro manejo de la información por completo al ordenador.
En lo personal, no me asusta por completo dejar la pluma y el papel (a pesar de que mi letra no es tan mala), lo que en realidad me asusta es que empezamos a prestarle más atención a lo que ponemos en la computadora que al paciente que nos está pidiendo ayuda. Y es que desgraciadamente los softwares que se han desarrollado hasta la fecha tanto en México como en Estados Unidos no están dando el ancho de lo que en realidad necesitan los médicos para expresar todo lo que su paciente manifiesta o todo su historial en un archivo.
Si bien es cierto que para algunas personas es más tardado escribir a mano que teclear, también es cierto que al menos es más sencillo visualizar en el papel lo que hay que escribir y en dónde se tiene que escribir; sin contar con lo valioso que es tener la libertad de agregar anotaciones que son de gran utilidad y que no están especificadas en los campos de llenado. Algunos formatos de llenado de expediente electrónico son pésimos. El doctor tiene que escoger cada casilla y estar buscando entre el montón de espacios en blanco el siguiente que tiene que llenar, y si ya de por si es difícil escribir lo que el paciente está tratando de hacernos saber sin que esto parezca una entrevista frívola, lo es aún más si nuestra mirada está fija en una computadora mientras lo hacemos.
Existen también otra serie de softwares más avanzados que intentan manejar el llenado de la información con un test sencillo, a base de opciones limitadas; y es esta última parte la que más estresa a los usuarios. ¿Qué es lo que se supone que se debe de hacer cuando ninguna opción mostrada es la indicada para tu paciente? Y más importante aún, qué es lo que se supone que se tiene que hacer cuando no te deja avanzar si no llenas esa casilla. Hay algunos programas en donde incluso empiezan a basar sus preguntas, a abrir casillas y a dar recomendaciones en base a lo que has respondido con anterioridad, pero muchas veces la elección de los médicos fue la que más se parecía a lo que a el le hubiera gustado escribir o bien, la que demuestra explícitamente el síntoma del paciente sin hacer caso al trasfondo. El intento (con las mejores intensiones) por parte de los técnicos en informática de hacernos la vida más sencilla logran complicárnosla más.
Las computadoras, las bases de datos y sí, los expedientes electrónicos son algo que definitivamente necesitamos, y tal vez, en algún momento se logre unificar lo que los médicos requieren en un software de ese tipo, y lo que los creadores informáticos puedan llegar a desarrollar sin llevarse al paciente de por medio, pero por el momento, no nos encontramos ahí.
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